Los síntomas del autismo habitualmente persisten durante toda la vida. Muchos especialistas creen que el pronostico es determinado fundamentalmente por la cantidad de lenguaje frecuente en el niño que ha adquirido hasta los 7 años de edad. Los autistas con inteligencia inferior a la normal (por ejemplo, los que alcanzan un valor inferior de 50% en las pruebas de CI) probablemente requieran un cuidado institucional a tiempo completo cuando alcance la edad adulta.
Los niños autistas con niveles de CI casi normales o altos, a menudo se benefician con psicoterapia y educación especial. La terapia del lenguaje se inicia tempranamente, así como la fisioterapia y la terapia ocupacional. El lenguaje por signos es utilizado en varias ocasiones para comunicarse con niños sordos, aunque se desconocen las ventajas. La terapia de la conducta puede ayudar a los niños a manejarse en la casa y en la escuela. Esta terapia es útil cuando un niño agota la paciencia de los padres, incluso los mas adorables, y a los maestros mas entregados. Los medicamentos en ocasiones son útiles, pero no puede cambiar el trastorno subyacentes. El haloperidol se utiliza principalmente para controlar la conducta agresiva y el comportamiento autodestructivo. La fenfluramina, la buspirona, la risperidona y los inhibidores selectivos resorbentes de serotonina (fluoxetina, paroxetina y sertralina) son utilizados para el tratamiento de los síntomas y conducta de los niños autistas.
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